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Writing and recording La Duda with Rubén Blades - New York.

Crónica Del Regreso: Venezuela en unos años.

El día que la luz regresó a nuestras calles

El sol se eleva sobre Caracas como un abrazo cálido que atraviesa mares y montañas, buscando a quienes alguna vez partieron y a los que soñaron desde lejos. Es un amanecer que canta promesas cumplidas, calles que respiran libertad y una ciudad que late con alegría desbordante. Ese día, las risas se mezclan con lágrimas, y los abrazos se vuelven eternos. Venezolanos de todas partes del mundo regresan, y al pisar la tierra sienten lo que siempre supieron: la patria se reconoce en cada rincón, en cada sonrisa, en cada olor a café, arepas y pan recién hecho.

Caminaremos por las calles saludando con cariño al señor de la panadería, a la señora del abasto, a nuestros vecinos. Cada rostro conocido será un reencuentro con la memoria, cada gesto una señal de que el país ha vuelto a ser nuestro hogar. Los trabajos florecen como jardines después de la lluvia. La gente trabaja con orgullo, los salarios permiten soñar, y cada oportunidad se convierte en un poema de esfuerzo y recompensa. La prosperidad circula por las calles, en los mercados, en las tiendas, en los talleres donde se crean sueños con manos firmes y corazones valientes.

El dinero ya no es miedo, sino confianza que alimenta proyectos y creatividad. La salud llega a cada hogar como un río de alivio: hospitales llenos de esperanza, médicos y enfermeras que sonríen con orgullo, barrios que respiran cuidado y bienestar.

Y la cultura, nuestra esencia, resuena por doquier. El joropo, la gaita, el tamunangue, la salsa, el pop, el jazz venezolano: todo convive, todo celebra, todo eleva la voz de un país que se ha reencontrado consigo mismo. Los niños aprenden, los artistas crean, los músicos inspiran; la música es columna vertebral de la Venezuela nueva. Ese día no habrá miedo ni silencios. Solo cantos, bailes, abrazos que cruzan generaciones, y miradas que dicen: estamos aquí, juntos, vivos, recuperando lo que nunca se perdió del todo.

Y yo, desde un lugar de servicio en la cultura, observaré cómo nuestra identidad se levanta más alta que nunca. Mi tarea será amplificar las voces de todos, proteger la tradición y abrir caminos para la creatividad que siempre estuvo esperando su momento.

Venezuela, reconstruida, próspera, libre: un poema que se escribe con cada paso, con cada sonrisa, con cada corazón que late. Ese día, finalmente, estamos todos en casa.

Maria Virginia Caldera

25 de Enero, 2026.